DETRÁS DE LA CÁMARA

Stephen King, en Danza Macabra, resume el argumento de veinte películas de terror e invita al lector a adivinar su título. No es difícil. Para acertar basta con haberlas visto. Un ejemplo sería el siguiente: “Un niño ve hombres atormentados y escenas sangrientas en salas y edificios donde no hay nadie. Un doctor solitario, que en la vida real pasa desapercibido, le ayuda a comprender quién es y qué le ocurre”

A continuación anoto otros ejemplos que, como el anterior, no están incluidos en el libro citado.

1. Una banda de encapuchados decide acabar con la vida de los que no son de su raza. Como Robin Hood roban y extorsionan a los ricos para dar muerte a los pobres. Matan al padre delante de su hijo o al padre y al hijo juntos. A policías, concejales, vecinos y clientes de supermercado. Secuestran, roban y matan, aunque siempre lo hacen con buenas intenciones. Ellos siguen viviendo, pero envejecen y se cansan y, de manera permanente, definitiva o por un tiempo, dejan de matar. La gente, el pueblo, valora el gesto y los recompensa por la sangre derramada (ver también Aria y Tras la mordaza).

2. Llegan del exterior o quizás de raíces desconocidas. Como los ladrones de cuerpos se ocultan en el jardín o en el lado oscuro de las viviendas. Esperan a que te distraigas, a que te duermas, y te quitan la casa, el dinero y la propia sombra. Aparecen más cada mañana. Están en el camino a la izquierda y en el que lleva a la derecha. En las aldeas y en las grandes ciudades. Son como nosotros, pero visten mejor y miden de otra forma el tiempo. No se sabe de qué mundo vienen, pero guardan sus ganancias en otros paraísos (ver Virus)

3. Es una tierra junto al mar. Los que vivían allí iban a pescar, trabajaban en talleres y formaban parte de un país más grande. El viento del este o aguas contaminadas dañaron su piel y nublaron sus mentes y ahora, como Moisés, quieren cercenar el mapa o irse lejos quedándose en el mismo sitio. Dicen que los demás les roban porque piensan que todo les pertenece. Han cambiado el pasado, desdibujado el presente y esperan un porvenir en que el maná y la dicha caerán sobre sus apartadas cabezas.

4. Importa lo que digo, no dónde lo digo. Pido la libertad desde un lugar donde cubren y esconden a las mujeres y cuelgan de una grúa a los menos viriles. No me gusta la violencia, aunque practico la dialéctica de los puños y reconozco el valor de la guillotina y del tiro en la nuca para alcanzar un mundo más libre. Estoy al lado de los que menos tienen. Subiré las coberturas y las remuneraciones, repartiré cuanto reciba, salvo lo que me corresponde por gastos de asesoramiento. Ahí está el futuro. No tienes más que rasgar el telón o cruzar el charco.

No son guiones de películas de terror, pero todos están basados en hechos reales.

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