CUATRO

Escribir es escuchar. El viento en los árboles y la gota de agua que no cesa. Es también mirar con otros ojos lo que pasa y lo que se queda inmóvil, las nubes y las rocas. Se oye y se mira lo que ya no está o lo que se ha perdido y con frecuencia se toma la parte por el todo. Se exagera. Se afirma que envejecer, morir/ es el único argumento de la obra, o que estamos solos tal siempre están lo vivos y los muertos, y aceptamos las palabras de Gil de Biedma y Cernuda porque ellos lo sentían así y les creemos. Aunque a veces el argumento de la obra haya sido distinto o tengamos la suerte de que alguien nos acompañe cada día.

También creo a esa mujer que escondida en su casa y en su siglo decía que No conocemos nunca nuestra altura.

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